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jueves, 21 de febrero de 2013

Los hijos ante el desacuerdo de sus padres


Pequeños desacuerdos entre los padres son normales en lo relativo a la educación de sus hijos. Han de ser conscientes de que los hijos se aprovecharán de esta circunstancia para obtener lo que se proponen. Por ejemplo, si la madre es más permisiva con los horarios, el hijo esperará una ausencia del padre para conseguir el permiso para una salida. Este oportunismo de los hijos, también tiene como consecuencia un aumento de los roces entre la pareja, cuando el otro se da cuenta de lo que ha ocurrido. Esto dificulta la asunción de los límites por parte de los hijos.

Ante una situación de alta conflictividad entre los padres (separados o no) las consecuencias para los hijos son más graves. Si los padres acostumbran a manifestarles abiertamente sus desacuerdos les provocarán conflictos de lealtad al obligar a optar por uno u otro. Esta circunstancia provoca en los niños sentimientos de culpabilidad, vergüenza y una baja autoestima que les quitará mucha energía que podrían dedicar a otros asuntos propios de  su edad. Carecerán de modelos positivos para la resolución de conflictos lo cual puede propiciar que tengan conductas violentas cuando se enfrenten a sus propios desacuerdos con sus padres, hermanos u otras personas. Les puede asentar una identidad frágil: manipulables o manipuladores, con falta de empatía y compasión hacia el sufrimiento ajeno.

El diálogo entre los padres y  llegar a acuerdos en los temas que atañen a sus hijos es una premisa fundamental  para mantener una actitud coherente que les permita desarrollarse en un entorno de estabilidad. Horarios de estudio y de ocio, actividades extraescolares, manejo del dinero, colaboración en las tareas de la casa, etc. son asuntos que deben ser tratados siempre que sea necesario para llegar a aquellos acuerdos que permitan que los hijos asuman las normas y el sentido de la responsabilidad necesarios a lo largo de su niñez y juventud. Además, se les transmite una forma de resolver los desacuerdos a través del diálogo.

Cada progenitor en una situación de alta conflictividad con su pareja tenderá a pensar que todo lo que hace para sus hijos es mucho mejor que lo que propone el otro. Pero deberían tomar conciencia de que su desacuerdo es, probablemente, una de las cosas más perjudiciales para sus hijos.

Los mediadores tienen la formación necesaria para ayudar a parejas en situaciones de alta conflictividad. La intervención de un tercero ayuda a los padres a tratar todos sus conflictos con el nivel de detalle que sea necesario y llegar a acuerdos para tener pautas de actuación compartidas. El mediador les ayudará en este proceso y además, normalmente, los padres adquirirán a lo largo de la mediación las habilidades que les permitirán negociar por sí mismos los sucesivos cambios que necesariamente ocurrirán debido al crecimiento de sus hijos. 

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Sesión informativa de mediación

Os dejo un vídeo realizado por la Asociación Madrileña de Mediadores y Ejustic para explicar un poquito más lo que es la mediación y de lo que puede ocuparse.



domingo, 23 de septiembre de 2012

El futuro de las relaciones


Si  estás planteando divorciarte, la relación que mantienes con tu actual pareja deberá afrontar importantes transformaciones. En el caso de tengáis hijos, es deseable mantener una buena comunicación para preservar la relación parental futura.

El planteamiento contencioso se basa en una lógica llamada de suma cero: esto quiere decir que uno gana-otro pierde. Con el fin de lograr el objetivo, que es ganar, ambos miembros de la pareja tratarán de probar su aptitud para el cuidado de los hijos, pero también, ocurre en muchos casos que también se trata de mostrar la ineptitud del otro para dicha tarea. Así, se puede entrar en una dinámica de enfrentamiento que se centraría en subrayar los defectos del otro, en buscar en el pasado todos aquellos hechos que puedan ir en contra de esa persona. Tras un proceso de este tipo, la relación, como ya sabemos, sale muy perjudicada, deteriorando la comunicación  para cuestiones futuras.

Los hijos pasarán por importantes cambios vitales como la adolescencia, los estudios, horarios, y muchos otros temas para los cuales será importante poder tratar con el otro progenitor y tener actitudes compartidas.

La mediación tiene otra lógica: yo gano-tú ganas. Pone sus objetivos en la relación futura para poder afrontar en un clima pacífico los futuros cambios que acontecerán en la vida de los hijos.

sábado, 15 de septiembre de 2012

La ayuda de un mediador


Los problemas con la pareja, los hijos, padres y familiares cercanos en general producen sentimientos de malestar muy variados. Sensaciones de fracaso, de verse desbordado por las circunstancias, de incapacidad para afrontar lo que pueda suceder, de incertidumbre ante el futuro, pueden ser algunas de las que asaltan a cada persona de forma más o menos intensa en función de su situación y de sus expectativas de futuro.

Es curioso observar que cuando las cosas nos van bien, solemos mirar retrospectivamente nuestra vida en positivo y pensar que todo aquello que hicimos o sufrimos a lo largo de la vida nos sirvió para llegar al bienestar que sentimos en el momento actual. En cambio, cuando estamos sufriendo por alguna cosa, esa visión retrospectiva, tiende a poner de relieve errores, fracasos y otras cuestiones que nos hacen sentir aún peor.

El mediador tiene una formación que le permite comprender y tener en cuenta estos avatares de la vida anímica, y su labor consiste en acompañar a las personas en este difícil trance, ayudándoles a manejar todas las cuestiones que les preocupan en momentos de crisis personal y a llegar a acuerdos con todas las personas involucradas en el problema con el fin de abordar un futuro con menos incertidumbre.

El mediador va a intentar que cada persona involucrada pueda tratar cada una de sus inquietudes en relación al problema y asegurarse de que es escuchado por las otras partes.
La experiencia nos demuestra que, a pesar de las dificultades, se llega a acuerdos satisfactorios para las partes. Su implicación en la resolución de estos problemas les hace sentir más fuertes y capacitados para afrontar el futuro.